La Afición echó de su plaza al Propietario
CALASPARRA. Plaza de Toros Municipal Ya :: Valoración final: La Afición echó de su plaza al Propietario
Página 1 de 1. • Compartir •
La Afición echó de su plaza al Propietario
En estos días hemos tenido una larga romería de toros por nuestras calles. Y decimos bien: Romería, porque empezando por el primero y terminando por el último no han hecho más que pasearse por nuestro pueblo. Incluso algún novillo paraba a mirar, como si se estuviese paseando por la feria y fuese de puesto en puesto.
También ha sido tónica general de todos los encierros el que el ganado hay andado partido en dos grupos diferentes, producto del cansancio y los largos viajes que padecen los animales porque por voluntad expresa de la empresa y/o propiedad de la plaza (privada) así se ha decidido. Cuando los preliminares de cualquier cosa no se hacen con normalidad no se puede esperar que las cosas pasen, cuando tienen que pasar, con normalidad. El que siembra vientos recoge tempestades.
Esto último ha dado como resultado unos encierros deslucidos por completo y una serie de incidentes que de otro modo igual se hubiesen evitado. Y no nos referimos a las envestidas con heridas de hasta de toro.
En Calasparra tenemos una afición Torista y no Torerista, por lo que espectáculos tan lamentables como el afeitado de cuernos de los toros es un hecho que ha motivado que la afición calasparreña se haya sentido defraudada.
No se puede admitir ganado en estas circunstancias. Ni tampoco valen excusas del tipo que argumenta la empresa y/o propiedad (privada) de que ellos no saben nada. Las personas serias cuando firman un contrato saben en qué términos lo hacen, y del mismo modo si alguna de las partes no cumple lo establecido se recurre a las sanciones que la propia legalidad tiene establecidas. Por tanto, no vale el argumento de que “fuimos allí lo vimos, y cuando ha venido a Calasparra ha llegado de otra manera” y por el estilo.
No se pueden admitir actitudes por parte de la empresa y/o propiedad (privada) de la plaza del tipo “yo pago los toros y hago con ellos lo que me sale de los cojo…es”.
No se pueden admitir en nuestras fiestas los toros que nadie quiere en las ganaderías. La empresa y/o propiedad (privada) de la plaza no puede ir a comprar los toros con el mismo dinero que el que compra unos kilogramos de arroz, por querer el pan y el perro se pierde el pan y se pierde el perro. ¿Cómo va a costar lo mismo un kilogramo de cualquier arroz, que el Arroz de Calasparra? Eso nunca podrá se igual.
En la última novillada las cosas cambiaron. Y cambiaron tanto que hasta el jurado se equivocó –estoy convencido de ese error-, sí se equivoco en la designación del ganador del Trofeo Espiga de Oro de la Feria Taurina del Arroz.
Lo van a comprender fácilmente.
Pero primero, por otra parte, hay que traer del recuerdo la actuación espontánea y de una defensa de la integridad de la fiesta que se vivió en la plaza la tarde de la última novillada. No solo por el ambiente renovado con respecto a los días anteriores, sino también por cómo la afición al unísono abucheó cuando tras la ovación al ganador de la Feria, el propietario y/o empresario de la plaza (privada) salió a felicitar al novillero tras su faena.
Así, la afición echó de su plaza al propietario.
La mejor faena, sin desmerecer la del novillero Venegas, fue realizada por nuestro Alcalde D. Jesús Navarro Jiménez, que en la charla taurina empleó todo el coraje y valor necesarios para hacer valer la voluntad de los aficionados frente a intereses particulares, devolviendo así la pelota a la propiedad (privada) y/o empresa que en días anteriores le habían dicho a él “este no es el momento de hablar de esto”, faltando así al respeto que se debe tener a D. Jesús, ya no por él mismo (que también se lo merece), sino por ser el Alcalde de Calasparra que democráticamente lo elegimos y democráticamente nos gobierna.
A esto sumó la variación que se introducirá en la próxima edición de La Espiga de Oro, variación sumada para salvaguardar la integridad del nombre de las fiestas de Calasparra frente a los mercaderes de los toros.
Desde aquí, no sólo felicitamos a nuestro Alcalde, sino que le apoyamos en el anuncio de esa variación de cara a la próxima Feria de Novilladas.
Y si se duda de la capacidad de esta plataforma para poder afrontar estas fiestas desde una perspectiva nueva: la municipal y pública, constituyan una comisión y nos sumaremos y no solo proporcionaremos los Diez Mil Euros de los que nos habló el Alcalde. Tratándose de un asunto del interés general algunos euros más caerán. Dígannos también una cuenta donde ingresar dinero y verán como algo haremos.
Se necesitan paridad de novillos y novilleros, entre otras muchas cosas.
Pero lo más importante es la base que se ha asentado en esta feria para evitar el fraude y la traición a la afición Calasparreña y de cuantos vienen hasta nuestras novilladas.
También ha sido tónica general de todos los encierros el que el ganado hay andado partido en dos grupos diferentes, producto del cansancio y los largos viajes que padecen los animales porque por voluntad expresa de la empresa y/o propiedad de la plaza (privada) así se ha decidido. Cuando los preliminares de cualquier cosa no se hacen con normalidad no se puede esperar que las cosas pasen, cuando tienen que pasar, con normalidad. El que siembra vientos recoge tempestades.
Esto último ha dado como resultado unos encierros deslucidos por completo y una serie de incidentes que de otro modo igual se hubiesen evitado. Y no nos referimos a las envestidas con heridas de hasta de toro.
En Calasparra tenemos una afición Torista y no Torerista, por lo que espectáculos tan lamentables como el afeitado de cuernos de los toros es un hecho que ha motivado que la afición calasparreña se haya sentido defraudada.
No se puede admitir ganado en estas circunstancias. Ni tampoco valen excusas del tipo que argumenta la empresa y/o propiedad (privada) de que ellos no saben nada. Las personas serias cuando firman un contrato saben en qué términos lo hacen, y del mismo modo si alguna de las partes no cumple lo establecido se recurre a las sanciones que la propia legalidad tiene establecidas. Por tanto, no vale el argumento de que “fuimos allí lo vimos, y cuando ha venido a Calasparra ha llegado de otra manera” y por el estilo.
No se pueden admitir actitudes por parte de la empresa y/o propiedad (privada) de la plaza del tipo “yo pago los toros y hago con ellos lo que me sale de los cojo…es”.
No se pueden admitir en nuestras fiestas los toros que nadie quiere en las ganaderías. La empresa y/o propiedad (privada) de la plaza no puede ir a comprar los toros con el mismo dinero que el que compra unos kilogramos de arroz, por querer el pan y el perro se pierde el pan y se pierde el perro. ¿Cómo va a costar lo mismo un kilogramo de cualquier arroz, que el Arroz de Calasparra? Eso nunca podrá se igual.
En la última novillada las cosas cambiaron. Y cambiaron tanto que hasta el jurado se equivocó –estoy convencido de ese error-, sí se equivoco en la designación del ganador del Trofeo Espiga de Oro de la Feria Taurina del Arroz.
Lo van a comprender fácilmente.
Pero primero, por otra parte, hay que traer del recuerdo la actuación espontánea y de una defensa de la integridad de la fiesta que se vivió en la plaza la tarde de la última novillada. No solo por el ambiente renovado con respecto a los días anteriores, sino también por cómo la afición al unísono abucheó cuando tras la ovación al ganador de la Feria, el propietario y/o empresario de la plaza (privada) salió a felicitar al novillero tras su faena.
Así, la afición echó de su plaza al propietario.
La mejor faena, sin desmerecer la del novillero Venegas, fue realizada por nuestro Alcalde D. Jesús Navarro Jiménez, que en la charla taurina empleó todo el coraje y valor necesarios para hacer valer la voluntad de los aficionados frente a intereses particulares, devolviendo así la pelota a la propiedad (privada) y/o empresa que en días anteriores le habían dicho a él “este no es el momento de hablar de esto”, faltando así al respeto que se debe tener a D. Jesús, ya no por él mismo (que también se lo merece), sino por ser el Alcalde de Calasparra que democráticamente lo elegimos y democráticamente nos gobierna.
A esto sumó la variación que se introducirá en la próxima edición de La Espiga de Oro, variación sumada para salvaguardar la integridad del nombre de las fiestas de Calasparra frente a los mercaderes de los toros.
Desde aquí, no sólo felicitamos a nuestro Alcalde, sino que le apoyamos en el anuncio de esa variación de cara a la próxima Feria de Novilladas.
Y si se duda de la capacidad de esta plataforma para poder afrontar estas fiestas desde una perspectiva nueva: la municipal y pública, constituyan una comisión y nos sumaremos y no solo proporcionaremos los Diez Mil Euros de los que nos habló el Alcalde. Tratándose de un asunto del interés general algunos euros más caerán. Dígannos también una cuenta donde ingresar dinero y verán como algo haremos.
Se necesitan paridad de novillos y novilleros, entre otras muchas cosas.
Pero lo más importante es la base que se ha asentado en esta feria para evitar el fraude y la traición a la afición Calasparreña y de cuantos vienen hasta nuestras novilladas.

Administrador- Admin
- Mensajes: 11
Fecha de inscripción: 24/08/2008

Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.





